lunes, 23 de junio de 2008

Hablando en cliché.

-Hola.
-Hola.
-¿Cómo estás?
-Bien, ¿y tú?
-Bien. ¿Qué haces?
-Nada, ¿y tú?
-Pues nada, platicando.
-¿Con quién?
-Contigo.
-¿Nadamás conmigo?
-No, también con otras personas.
-¿Como quién?
-Mmm... Pepe.
-¿Quién es Pepe?
-Pues Pepe... el de la escuela.
-Ah, ya. ¿Y qué cuenta?
-Nada.
-Ah, órale.
-Oye.
-¿Qué?
-Ya me tengo que ir.
-Ay, pues qué mal.
-Pues sí, pero me tengo que ir.
-Bueno, bye.
-Bye.
-...
-Bye.

*A quien le parezca que eso no es cliché, analice su sistema de conversaciones por mensajero.

2 comentarios:

Max dijo...

Para romper la monotonía es siempre bueno contar lo que desayunaste o como es que perdiste el glamour a las 2 de la mañana.

Anónimo dijo...

Ay Dios, heme aquí...
Lo único terrible que hay en este mundo es el hastío, es el único pecado para el que no existe perdón. Besos.

Te adoro. No hagas lo mismo, ser adorado es un gran fastido.